dissabte, març 31, 2007
A mis amigos, los que no votais
Buenos días amigos, jóvenes como yo, sin casa ni posibilidad de comprarla como yo, que han sufrido la discriminación laboral por quedarse embarazadas como yo, que dijeron y dicen hoy no a la guerra como yo, que tienen grandes amigos gays y los respetan como yo, que creen en la igualdad, en el diálogo como camino legítimo para conseguir la paz. Les escribo porque dentro de poco hay elecciones y hablando con algunos de vosotros, con los que comparto tantas de estas circunstancias y el deseo de mejorarlas, me he enterado de que no tenéis intención de acudir a las urnas.
Creéis que aunque haya políticos buenos y alguno que otro logro, no es suficiente y la clase política no merece vuestro respeto. Postura legítima la de la abstención. Pero yo, que con vosotros he sufrido a los gobiernos que no oyen los gritos de la calle y sufro hoy algunos gritos de la calle, ya he comprobado que la única arma que tenemos es el voto. Os lo ruego, no nos dejéis indefensos ante aquellos que sólo quieren la democracia cuando les conviene. Ante aquellos que están deseando que nos quedemos en casa el día de las elecciones porque nuestra abstención entra en sus planes de gobierno. Os suplico que votéis, vosotros que sois los mejor informados, los que no os dejáis manipular, los que estáis hipotecando vuestra juventud para que otros se enriquezcan. Votad por quien se os dé la gana, pero votad. Hubo un tiempo en que en España nadie podía.
dissabte, març 24, 2007
El legítimo posicionamiento editorial

dimarts, març 20, 2007
Cuarto aniversario

Y más verguenza si es el personaje que en la actualidad dirige la política de guerra del Partido Popular. ¿qué pretende enfrentando a la sociedad civil? ¿hasta donde quiere llegar con la crispación?
Este personajillo megalómano nunca creyó en la democracia. Abominó del PNV y pactó con Arzallus. Condenó a Pujol y habló con él en catalán (y en la intimidad). Quiso condenar a todos aquellos que no pensaban como él. Equiparó al PNV a ETA. Y en un paso más intentó equiparar al PSOE también a ETA. Por eso tanto él como sus secuaces intentaron el 11-M engañar a todos los españoles haciendoles creer que Abdelmajid, Jamal o Abu se llamaban Patxi, Gorka o Iñaki.
Todo fueron mentiras preventivas de una sarta, a la que aún hoy, se cogen como a un clavo ardiendo los Acebes, Zaplanas y otros legionarios que se ven atrapados en sus propias patrañas.
Pero el gran responsable es el líder del PP, que debería pedir perdón a todos los españoles, el líder que un día, como si del mundo se tratara, puso los pies encima de la mesa haciendo realidad su sueño de delirio de grandeza pero que no se percataba que su presencia allí era de mera comparsa y con un objetivo muy claro: dividir a los europeos. Esa foto pisoteando los derechos

de los ciudadanos del mundo ha causado miles y miles de muertos, muchos más muertos de los que se pueden concentrar en cualquier manifestación en Madrid.
La memoria de los fallecidos se merecen una disculpa. Aznar nunca la pedirá. Les toca a los actuales dirigentes. Si Rajoy tampoco lo hace el PP se convertirá en una indecencia, en el partido de la crispación, del pensamiento único, de la mentira y de la guerra. Y mientras no den ese paso el PP no volverá a gobernar.
Porque los españoles tienen memoria histórica y quieren libertad y paz. Y el PP no ofrece ni lo uno ni lo otro.


