Me contaba mi amigo el archivero que entre los papeles que estaban en Salamanca - no los papeles de Salamanca- estaba el acta de fundación del Partido Socialista Obrero Español de Vila-real. Un bien propio requisado como botín de guerra cuya propiedad es defendida por algunos como derecho de saqueo.
No es de recibo que personas con una responsabilidad tan determinante como una ex-ministra y ex-vicepresidenta de la Comisión europea diga estas sandeces.
Y es que mientras viajaba en cercanías hacia Valencia leía un artículo de la ex en el diario el mundo, artículo al que ningún demócrata puede quedar impasible y a su opinión me remito.
Miedo tendría de la opinión publicada, miedo tendría de que la opinión publicada fuera la opinión pública. Esta última arenga de la ex asusta tanto por su contenido como por quién la redacta. La Sra. Ignacia de Loyola de Palacio y del Valle Lersundi además de ser paladín de mantener los papeles en Salamanca ahora entra de lleno en el papel de la dirección del PP de echarse al monte.
A cuento de la futura Ley de Recuperación de la Memoria nos vaticina que tendremos una etapa agitada de recuerdo del 36.
Después de aseverar que "lo" del 36 no fué un golpe de estado de unos cuantos generales sublevados y de reafirmar que el Frente Popular tampoco tenía toda la legitimidad sienta cátedra situando el principio de la contienda en año 34 con el levantamiento contra el gobierno legítimo de derechas. Dibuja un escenario con Frente Popular desastroso y con unas elecciones de febrero del 36 que hicieron que "el destino" fuera preparando todos los elementos de una tragedia pues las dos españas habían conseguido en esas elecciones unos resultados muy ajustados.
Menudo paralelismo, parace como si fuera hoy.
Loyola quiere que la unica restitución histórica que se puede hacer hoy es no resucitar los hechos y mucho menos intentar reescribir la historia falsificandola y convertir los vencedores en vencidos.
Viejo lenguaje éste, el de vencedore y vencidos. Se niega para unos españoles las oportunidades que otros han tenido desde hace 70 años. Algunos españoles ni se sabe donde yacen. Desigualdad es la seña de identidad de la derecha española de estos días. Pero lo que más miedo daría sería la justificación del golpe y la no aceptación de unos resultados electorales por más aproximados que fueran.
Miedo tendría por el paralelismo que Loyola intenta poner en evidencia de aquellos días con los que hoy corren. La no aceptación de un resultado electoral es el vapuleo de las libertades individuales -el derecho al voto- y colectivas -la democracia- y ahora Loyola, como Acebes y Aznar, no acepta la voluntad del 36 y tampoco la del 2004, pues su teoría del vuelco electoral por unos trenes de cercanías es exactamente lo que cuenta la ex-ministra.
Miedo tendría si nuestra sociedad del siglo XXI, no fuera hoy motor de Euriopa, si no estuviera madura de democracia, de información y de libertad.
Lo que no es de recibo es que esta madrileña nacida en el 50 tenga un pie en la democracia para vicepresidir la Comisión Europea o "ministrar" la agricultura del lino y un pie fuera para quitarle importancia a cuatro tiros y reescribir una historia que ella no vivió. Y en esto no creo que tenga que ver nada el OPUS. Amén
divendres, febrer 10, 2006
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