dilluns, febrer 27, 2006

Crónica desde Glasgow

Tres días en Glasgow sirve para mucho y sobre todo para distinguir entre un discurso serio y una milonga. La capital escocesa es mucho más grande que Vila-real pero nada del otro mundo. Un metro (subway) circular con 15 paradas y el bus junto a una pléyade de taxistas pintorescos cubren el transporte público. Un dibujo cuadriculado de streets en estado de revista y lanes (calles de puerta trasera) estrechas y sucias definen un crecimiento ordenado y sin problemas de tráfico. El River Clyde con más de 200 metros de ancho podríamos decir que separa la ciudad una de otra. Pero esto no es así. Muy al contrario la une y la comunica a través de ferrys y se aprovecha como zona de esparcimiento y de turismo.
Media docena de vías ferroviarias penetran hasta el corazón de la ciudad. Pasan por encima del Clyde y, antes de llegar a la estación central, y por debajo de ellas discurre entre comercios Argyle Street, una avenida vertebradora de la ciudad y donde se encuentra uno de los mejores hoteles, el Radisson SAS, donde se alojó la plantilla del Vila-real. La Central Station distribuye el personal desde el centro de Glasgow y no tuvimos necesidad de taxi ni metro ni bus para llegar con nuestras maletas al discreto hotel del Holliday Inn.
Ante este panorama el discurso del gobierno de Vila-real no puede causar más que sana hilaridad ante tamaña barbaridad cuando aseguran que la vía, la estación o la N-340 estrangulan Vila-real.
Digo yo que ¿para qué le han servido a R. Tomás tantos miles de km. recorridos por el mundo a cargo del erario público? ¿por qué justifican la paralización del crecimiento de Vila-real en base a estas infraestructuras?.
Los primeros en decir basta han sido algunas grandes empresas del sector del azulejo que han dado el paso de saltar la N-340. Y ésta se convertirá en su medio de comunicación. No de separación. Y la vía, la estación y la carretera deben ser medios de comunicación y distribución para el Vila-real del este y del Oeste. Y entonces Vila-real será una ciudad.
Quien plantea este tipo de barreras delata una mentalidad conservadora que ni llega ni llegará nunca a la mentalidad de ciudad. No es un problema de estrangulamiento es un problema de dar el salto y el PP nunca lo dará. Lo demás son excusas. En fin que hasta que en la 340 no veamos un cartel de Vila-real West y East no seremos una gran ciudad y para eso es necesario un cambio, el cambio del 2007.

0 comentaris: