
Media docena de vías ferroviarias penetran hasta el corazón de la ciudad. Pasan por encima del Clyde y, antes de llegar a la estación central, y por debajo de ellas discurre entre comercios Argyle Street, una avenida vertebradora de la ciudad y donde se encuentra uno de los mejores hoteles, el Radisson SAS, donde se alojó la plantilla del Vila-real. La Central Station distribuye el personal desde el centro de Glasgow y no tuvimos necesidad de taxi ni metro ni bus para llegar con nuestras maletas al discreto hotel del Holliday Inn.
Ante este panorama el discurso del gobierno de Vila-real no puede causar más que sana hilaridad ante tamaña barbaridad cuando aseguran que la vía, la estación o la N-340 estrangulan Vila-real.
Digo yo que ¿para qué le han servido a R. Tomás tantos miles de km. recorridos por el mundo a cargo del erario público? ¿por qué justifican la paralización del crecimiento de Vila-real en base a estas infraestructuras?.
Los primeros en decir basta han sido algunas grandes empresas del sector del azulejo que han dado el paso de saltar la N-340. Y ésta se convertirá en su medio de comunicación. No de separación. Y la vía, la estación y la carretera deben ser medios de comunicación y distribución para el Vila-real del este y del Oeste. Y entonces Vila-real será una ciudad.
Quien plantea este tipo de barreras delata una mentalidad conservadora que ni llega ni llegará nunca a la mentalidad de ciudad. No es un problema de estrangulamiento es un problema de dar el salto y el PP nunca lo dará. Lo demás son excusas. En fin que hasta que en la 340 no veamos un cartel de Vila-real West y East no seremos una gran ciudad y para eso es necesario un cambio, el cambio del 2007.



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